- ¿Sabes? – pregunté mientras le sonreía –
- ¿Qué? – sonrío –
- Hace unos meses, me di cuenta que el amor no era tan malo como a veces describía
en mi diario, a veces es simple y complicado a la vez, es bonito y peligroso también. Es
como hacer paracaidismo con miedo a que tu paracaídas no se abra.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Pues, que cuando tu paracaídas si se abre, cuando todo empieza. Cuando de
repente llegas a mi vida, cuando conoces a esa persona especial , cuando te mira y te
sonríe y tu estómago se vuelve del revés y tu corazón quiere trepar por tu garganta hasta
salir por tu boca , cuando se acerca y te habla , cuando coloca su mano en tu espalda y
la desliza hasta la cintura , cuando te susurra al oído que eres la chica más hermosa que
ha podido conocer, cuando lo miras y ves en sus ojos que piensa besarte y dos
segundos más tarde , sin tiempo para reaccionar , lo hace.
- Eso es precioso cariño – dijo con un brillo especial en los ojos –
- No, pero es que eso no es todo.
Cuando emocionada miras al cielo, cierras los ojos y sonríes, pensando que eres la
persona más feliz del mundo, y que tanta felicidad puede ocasionar un ataque al
corazón, pero que morir así de feliz no puede ser tan malo.
Entonces me vuelves a besar y el mundo se frena y no se encuentra nadie más
alrededor. Cuando siento esa estupidez que se dice en las películas, cuando siento
mariposas acribillando en mi estomago y no quiero que el momento termine nunca
Todas esas cosas que sientes en un momento como este. ¿Sabes? Todas esas cosas
me las haces sentir tú.

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